El reciente derrumbe de un edificio en construcción en Encarnación encendió las alarmas a nivel nacional. En San Lorenzo, la proliferación de obras que alcanzan seis, siete o más pisos sin un aparente control estricto nos obliga a preguntarnos: ¿cumplen los propietarios y las empresas constructoras con todos los requisitos para iniciar, continuar y finalizar sus proyectos? ¿Son competentes y honestos los fiscalizadores municipales encargados de velar por la seguridad de los vecinos?
Es urgente que la Municipalidad implemente un sistema de inspección riguroso, no solo para las nuevas construcciones, sino también para aquellos edificios antiguos que ya muestran signos de deterioro y representan un riesgo inminente.
Un caso que habla por sí solo
En nuestra plataforma alertamos, desde 2017, sobre el edificio ubicado en la calle 10 de Agosto casi Gral. Caballero, una de las veredas más transitadas del centro, a pocas cuadras del mercado municipal. En aquel entonces, del balcón del quinto piso se desprendieron varias unidades de ladrillos “a la vista” y fragmentos de revoque, cayendo directamente sobre la acera. Los propietarios instalaron una jaula de alambre para impedir el paso de peatones… y luego la retiraron. La Municipalidad notificó al dueño, pero ocho años después el peligro persiste.
Si mañana más material se desploma y provoca una tragedia, ¿quién asumirá la responsabilidad: el propietario negligente o los funcionarios municipales que no hicieron cumplir la normativa?
A continuación, la Ordenanza Municipal que regula el Reglamento General de Construcción en San Lorenzo: